Relato de la semana: 30 días para el final

Un mes. Solo 30 días para el final.

Después de pasar por la sala de reprogramación biotecnológica avanzada, me dieron la noticia.

—Solo 30 días Simon 4.15. Nada más. En 30 días te apagarás—. No pude responder. No pude mostrar sorpresa en mi rostro. Hacía años que nuestras caras eran complejos mecanismos sin emoción. Los antiguos tenían sentimientos, nosotros no.

Así que salí de la sala igual que entré. Con mis dos piernas mecánicas avanzando sobre sus pequeñas ruedas engomadas y dirigiéndome a la salida del Centro de Computación y Regeneración de la Vida Avanzada. Al mirar el nombre del edificio subterráneo, supuse que aquello era lo que en antiguo debían considerar ironía: vida avanzada justo cuando te dicen que te vas a apagar.

No sabía a dónde dirigirme. Por una vez en mi vida, comencé a rodar por las calles sin rumbo fijo. Apagué el gps programado y vagué sin destino por aquel mundo profundo y artificial: la Nueva Era.

Hacía miles de años que nuestros antepasados más humanos, los antiguos, habían acabado de destruir el planeta con sus acciones sin sentido. Lo habían contaminado hasta el extremo y casi consiguieron su propia extinción. Pero algunos sobrevivieron adaptándose a una vida subterránea, creando una nueva civilización en la que la mecanización y la tecnología fueron los ejes centrales… de eso hacía mucho. La superficie era inhabitable. El sol lo quemaba todo y acabó con cualquier rastro de vida.

En la Nueva Era habían conseguido crear un mundo nuevo que había evolucionado poco a poco hasta convertirnos en un pobre reflejo de lo que en antiguo se denominaban personas. Símplemente nos manteníamos vivos para hacer que todo funcionara. Éramos seres con corazones mecánicos en cuerpos biotecnológicos avanzados. Éramos individuales, sin relaciones más allá del trabajo, sin una vida como la entendían antes y con un tiempo limitado. Nuestra tecnología evolucionaba tan rápidamente que, cada pocos años, nos apagaban y nos reprogramaban de nuevo para convertirnos en nuevos, sin pasado, sin historia… con el único objetivo de seguir trabajando. Y ahora me tocaba a mí. 30 días para finalizar esta etapa y transformarme, quizás, en una versión más digital de mí mismo: Simon 4.16.

Seguía deslizándome sin rumbo por aquellas calles de la ciudad, hasta que llegué a un espacio abierto con quilómetros de agua azul calmada, sin movimiento alguno. Nos habían explicado que, cuando los antiguos vivían en la superficie, tenían algo parecido que llamaban mar. Podían bañarse, disfrutar de él, ir a relajarse… tenía olas (algo que no entendía demasiado bien qué era). Pero en aquel momento, justo entonces, quise quedarme allí y pasar los siguientes 30 días contemplándolo. Quizás eso era algún tipo de sentimiento

Publicado por Aroma de letras

Aprendiz de escritora. Adoro el chocolate caliente, la playa y los libros que me hacen reír o llorar a partes iguales. 📚Escribiendo: «Valiente Elena» 🌍BCN ©️

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: