Navidad en el corazón

Navidad en el corazón

Reflexiones (diciembre) II

Confieso que nunca he sido demasiado de Navidad, ni de cumpleaños, ya que estamos.

Me cuesta ser feliz todo el rato, o aparentarlo. Porque soy más feliz en verano, en la playa, disfrutando de un helado de menta y chocolate, sintiendo el sol y también el calor, aunque después nos pasemos el día quejándonos del maldito calor. Y soy feliz en vacaciones, sin nada que hacer y con un montón de planes por pensar. Soy feliz con una puesta de sol, con un amanecer, con la luz intensa del día, con los niños jugando en las calles… Vale, soy de verano, lo tengo claro.

El invierno, así en general, no me gusta demasiado. Y la Navidad ya es… no sé definirlo.

Supongo que la infancia marca la forma en la que vivimos estas fechas, y si alguien en casa no las disfruta, contagia al resto. Si tienes al Grinch cerca, es complicado que te guste porque casi es luchar contra natura, aunque se hace lo que se puede.

No. No soy de Navidad, pero las llevo bien. Me gusta reunirme con la familia, ver cómo crecemos, cómo dejamos atrás la mesa de los niños y nos incluyeron en la de adultos, en la que me duele horrores ver cómo los años van dejando sillas vacías. Todo avanza. Nosotros también.

Quizás es que estas fechas son de ir demasiado adentro y por eso cuestan más. O de forzar sonrisas que duelen. O un poco de todo.

2021 ha sido extraño. Para todos. Es lo que veo y siento a mi alrededor. Veo soledad en quién quiso alejarse y ahora no sabe cómo nadar un mar entero para regresar. Se ahoga, pero no quiere salvavidas.

Han sido luchas, cambios de rumbo, trabajo e implicación en nuevos proyectos, descubrimiento y autoconocimiento para encontrar herramientas que me permitan entender que la felicidad no es siempre todo el rato, que es poquito a poco y por momentos pero, eso sí, en cualquier lugar.

Han sido sábados de letras que no cambio por nada. Sábados de risas, de emoción, de compartir desde el corazón, de creatividad, de valentía, de confesiones y de amistad, mucha amistad. De encontrar a personas que valen oro, que son capaces de perderse en un jardín para dar una clase o de instalarse en una cafetería a explicarte sus secretos porque confían en ti. Me quedo con eso, sin lugar a dudas. Me quedo con esas personas, con las de verdad, con las que hablan, escriben y sienten desde el alma, con las que te llevan en el corazón y te atraviesan con sus verdades. Personas sinceras, divertidas, alocadas y tremendamente sensibles que te arañan el corazón con cada uno de sus textos. Personas que te enseñan a crecer con libertad y sin miedos.

Y ahora, permitidme gritar a una de esas personas, una persona enorme, que confíe en ella misma. Que no importa la opinión de otro, que se quede con sus chicas, las que la siguen con fe ciega porque vale oro todo lo que hace, todo lo que dice y cada letra que escribe. Porque los momentos duros de este extraño 2021 la han hecho crecer, avanzar y cambiar de dirección para encontrar el camino a seguir. Así que adelante.

¡Ah! Casi me olvido: Felices fiestas.

Este texto ha sido inspirado, como no podría ser de otra forma, por La chica de los jueves.

Si te ha gustado, puedes leer mi entrada anterior Reflexiones (diciembre) I

2 respuestas a “Navidad en el corazón”

  1. Un relato esplendido lleno de sentimiento. Me a gustado mucho!!!

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchísimas gracias, Fran. Sabes que valoro mucho tus palabras. Felices fiestas, compañero de letras 😉

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: